Monasterio de las Jerónimas

Pablo 3 agosto 2014 0


trujillo

Trujillo nos sigue conquistando a través de sus empedradas calles con monumentales edificios a ambos lados. Es el turno del Monasterio de las Jerónimas. Este Monasterio, que en realidad se trata de un convento, fue construido a finales del siglo XV. Antes había servido de residencia de la familia Altamirano, quien donó el palacio más algunos solares anexos, como el de Vargas. Podemos acceder al interior del templo del convento a través de una portada de estilo gótico. Una vez en el interior, observamos las bóvedas de crucería. Y más allá, cerca del púlpito, donde nos detendremos más tarde, se encuentra la capilla sepulcral del capitán Francisco Pizarro de Vargas, con su estatua orante de granito, y la lápida sepulcral de Don Gómez Sedeño de Solís. Pero volvamos de nuevo a ese interesante púlpito en el que nos fijamos con anterioridad. Cada vez más, y con el pretexto de la nueva liturgia, los púlpitos han ido desapareciendo de las Iglesias, pero en este caso las religiosas han conservado este magnífico ejemplar de cantería, presentando en su paño central el escudo de la Orden de la Merced. Cabe destacar la gran cantidad de congregaciones religiosas existentes en Trujillo. Esto puede deberse a dos factores: el desarrollo económico sufrido durante el siglo XV, gracias a las adquisiciones que iban llegando del “Nuevo Mundo” y a este mismo ansia de gloria que la aventura conllevaba: poder de las órdenes religiosas y descanso eterno por el mecenazgo de familias poderosas. Hoy en día podemos visitar este convento pero en horario muy limitado. Aún así es una pieza más que admirar en el monumental joyero de Trujillo.